Viaje hacia la sostenibilidad de Greenyard - Informe de Sostenibilidad de Greenyard - greenyard.group
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El viaje hacia la sostenibilidad de Greenyard

Límites planetarios

Actualmente, las cadenas de valor alimenticio globales están operando más allá de los límites planetarios. Estamos agotando rápidamente nuestro planeta y nuestros recursos naturales e incluso poniendo en peligro nuestra producción alimenticia futura. Continuar con las actividades comerciales como las conocíamos ya no es una opción. Se necesita un cambio importante, tanto en la manera en que consumimos la comida como en la que la producimos. En Greenyard reconocemos esto y aceptamos nuestra responsabilidad por ser parte de un cambio hacia una mejor vida. Para las personas de este planeta, y para el propio planeta.

Estilos de vida más saludables

Un cambio importante entre los consumidores hacia una dieta más basada en plantas, con un impacto ambiental mucho más bajo, puede ayudar a afrontar el cambio climático mientras, al mismo tiempo, se da una solución sostenible para alimentar a la creciente población mundial con comida saludable. Greenyard lleva muchos años contribuyendo a esta transición promoviendo un mayor consumo de frutas y verduras.

El viaje hacia la sostenibilidad de Greenyard

Cadenas de valor alimenticio sostenibles

Pero esto no es suficiente. También necesitaremos invertir en cadenas de valor alimenticio sostenibles que beneficien a las personas y al planeta. Necesitamos movernos hacia una agricultura regenerativa con un foco especial en la biodiversidad. Puede ser que esta transición parezca a veces como un paso hacia atrás desde las prácticas agrícolas sumamente eficientes que muchos agricultores usan actualmente.

Nuestro propósito

Verduras

En Greenyard, queremos ser una fuerza motriz en la transición hacia cadenas de suministro alimenticio más sostenibles y saludables. Nuestro propósito se basa en nuestra posición en tres áreas importantes.

  1. Vemos como nuestro deber dejar a futuras generaciones nuestro planeta y sus fértiles tierras en las mismas condiciones y, a ser posible, en mejores condiciones, que las actuales. La subsistencia de nuestros agricultores depende en gran medida de la disponibilidad de tierra fértil, biodiversidad, agua dulce y condiciones climáticas correctas. Ellos se ven directamente afectados por las consecuencias del calentamiento global y de la pérdida de biodiversidad. Es importante que todo el mundo reconozca que estos valiosos ecosistemas están sufriendo una presión extrema y se han degradado en las últimas décadas. Nuestros objetivos clave en lo referente a medidas en defensa del clima, residuos (alimentarios) y envases se diseñan en torno a esta creencia y ayudarán a mejorar nuestra huella.
  2. Valoramos el trabajo duro y los recursos naturales requeridos para cultivar frutas y verduras y reconocemos la necesidad de minimizar los desperdicios de alimentos. Dentro de la cadena de suministro de alimentos totales del campo al plato se echa a perder más del 30% de toda la comida. Esto aumenta a más de 1,3 billones de toneladas en todo el mundo. El modelo de asociación integrado que hemos desarrollado con los años nos permite satisfacer mejor el abastecimiento y la demanda y, por lo tanto, evitar los desperdicios de alimentos en toda la cadena. Establece una conexión directa entre las necesidades de los consumidores finales y la producción de nuestros agricultores.
  3. Reconocemos la complejidad de aspectos sociales en la cadena de suministro de alimentos global. Una gran parte de la fuerza laboral global se emplea en la agricultura, alrededor de un 10% del total, y en algunas áreas rurales más del 30%. Muchos de ellos trabajan con salarios bajos a veces en condiciones difíciles. Esto les coloca en una posición vulnerable. La imposibilidad de tener un salario justo y viable fuerza a los agricultores a intentar maximizar la producción y a trabajar contra natura. Esto también se aplica a países desarrollados donde la tierra cultivable es cara y la agricultura está sobreoptimizada, algo que da como resultado una tierra cultivable que se vuelve menos resiliente. Una trampa de la pobreza en la que pierde la naturaleza. Esta es la razón por la que nos unimos a SIFAV (Iniciativa de Sostenibilidad para Frutas y Verduras) para trabajar con clientes y otras partes interesadas en este asunto y por la que decidimos que el 10% de nuestros agricultores en países de riesgo medio y alto estuvieran 100% certificados en lo referido a la responsabilidad social.
    Para lograr una solución realmente sostenible necesitamos a todos en la cadena de valor alimenticio, desde el inicio al final y al revés. Es absolutamente necesario obtener una solución genuina preparada para el futuro ya que este aspecto más difícil descansa en los consumidores: ellos también tendrán que reconocer el valor real de productos (frescos), y es parte de nuestra responsabilidad educarles y convencerles para pagar un precio real e inclusivo por sus productos. La sostenibilidad es un esfuerzo conjunto

Uniendo fuerzas
Sólo podemos realizar esta transición si unimos fuerzas con todos los otros eslabones de la cadena de valor alimenticio. Cuanta más gente reconozca la importancia de la transición que necesitamos hacer más gente la conseguirá. Sensibilizar y tomar las decisiones correctas al comprar nuestras frutas y verduras será decisivo. Sólo entonces podremos desbloquear el potencial incomparable de las frutas y verduras para crear un futuro más saludable y sostenible para todos.